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El valor de fallar para la Innovación

May 24, 2016

Publicado originalmente por John Bessant

Traducido y adaptado por Trencadis Innovación

http://bit.ly/1ZXs97V

 

Los accidentes suceden - y en lo que se refiere a la innovación, que ello suceda es algo bueno. Mientras que gran parte de nuestra atención se centra en los esfuerzos para traer nuevas ideas al mercado, o para efectuar cambios en el proceso en forma sistemática, planificada y dirigida estratégicamente, hay algunos momentos en los que el destino se lleva la mano. Lo que podría parecer un experimento fallido o un resultado extraño y en última instancia inútil, a veces puede llegar a ser la base de una innovación que cambie el juego. Piense en estos ejemplos:

 

  • Percy Spencer, trabajando en un equipo de radar basado en microondas para Raytheon en 1945, descubrió que una barra de chocolate en su bolsillo se había derretido - e hizo la conexión que no llevó sólo a una cuenta en la tienda de limpieza en seco, sino que al desarrollo del horno de microondas.

 

 

  • Productos Kutol era una empresa que estaba enfrentando complicaciones al tratar de vender una pasta inventada en la década de 1930 para la limpieza de papel de muro sucio y descolorido por los residuos de hollín y otros residuos de la combustión de carbón. En la década de 1950, los cambios en la calefacción del hogar significó que los fuegos de carbón estaban en retirada - y así fue para su negocio también. Afortunadamente para ellos, su inminente quiebra se detuvo dado el descubrimiento por parte de un grupo de niños de la posibilidad de utilizar la pasta, como una arcilla de moldeo para jugar. Re-envasado, Play-Doh existe hasta el día de hoy, encontrando su camino entre alfombras y muebles en millones de hogares en todo el mundo.

 

  • Roy Plunkett estaba trabajando con clorofluorocarbonos en los laboratorios de DuPont en 1938, tratando de mejorar los materiales usados en la refrigeración. Al volver a examinar los resultados de su último experimento quedó muy decepcionado al encontrar que uno de los recipientes ya no contenía el gas que esperaba, pero si un poco de material en forma de escamas blancas en su superficie. Sin embargo, se tomó el tiempo para jugar con él y se dio cuenta de sus propiedades increíbles como lubricante, con un alto punto de fusión - perfecto para una variedad de aplicaciones militares y, eventualmente, para la fabricación de tortillas en sartenes recubiertas con teflón.

 

 

Podríamos añadir los casos de Viagra, penicilina, copos de maíz y una serie de otros descubrimientos  a esta lista - todas ellas innovaciones provocadas por accidentes, eventos inesperados, y con resultados – eventualmente – exitosos, de forma inesperada.

 

Entonces, ¿cómo podríamos hacer uso de esta posibilidad? Podemos 'organizarnos' para tener accidentes, y aprovechar este fenómeno para ayudarnos en nuestra búsqueda constante de la innovación? El famoso comentario de Pasteur "la suerte favorece a la mente preparada" parece un buen lugar para empezar – así, de qué manera podríamos preparar el terreno para recoger información sobre los accidentes "exitosos"?

 

Parte de la respuesta es, sin duda, crear un entorno en el que hay espacio y tiempo para experimentar y fallar. No es coincidencia que todos esos descubrimientos tuvieron lugar en contextos en los que las personas afectadas podían explorar, experimentar y aceptar el fracaso sin temor a ser sancionados. ¿Cómo podríamos reproducir la libertad experimental de un laboratorio en otros ambientes de la organización?

 

Pero, otra parte de la historia es reconocer el papel del “momento justo” en la innovación "accidental". Podemos ver muchas de estas innovaciones como una versión extrema del modelo antiguo de "empuje del conocimiento " donde creamos algo nuevo para lo que no hay una necesidad aparente, o cuando no se soluciona la necesidad identificada. Es sólo posteriormente, que surge una necesidad alternativa, y donde se identifica el verdadero potencial de la innovación - y esta necesidad alternativa a menudo proviene de una dirección muy diferente a la original.

 

Por ejemplo, el metalúrgico Harry Brearly estaba trabajando intensamente en su laboratorio en 1912, tratando de mejorar el diseño de armas. Necesitaba una aleación que no se erosionase con el tiempo pues las balas giran rápidamente a lo largo de los barriles ranurados y rozan contra sus paredes - pero sus esfuerzos fueron infructuosos. Después de meses junto a un montón cada vez mayor de chatarra de acero, que representaba todos los esfuerzos fallidos, se dio cuenta que una sola pieza había logrado conservar su brillo original en lugar de oxidarse. Luego, exploró esta aleación de 12% de cromo, y encontró que también resistió marcas y arañazos; el material no es muy útil en la confección de armas, pero el 'acero inoxidable' tenía un futuro impresionante en muchos otros lugares.

 

En 1942 Harry Coover trabajaba en los laboratorios de Eastman Kodak, tratando de encontrar el material perfecto para la mira de una pistola de precisión. Sin embargo, el cianoacrilato con el que experimentó fue una amarga decepción – se pegaba molestosamente a todo lo que tocaba. Pero, seis años más tarde al tratar de usarlo en el dosel de las cabinas de aviones, se dio cuenta que las muy fuertes propiedades de unión podrían tener una aplicación diferente - y Superglue nació. La versión final de su producto llegó al mercado dieciséis años después de sus experimentos originales.

Y el adhesivo no pegajoso de Spence Silver no llegó muy lejos, excepto como una curiosidad al interior de 3M - hasta que un encuentro casual con Art Fry llevó al requerimiento de marcadores hechos con cinta adhesiva que sea no pegajosa. El resto es historia: nació el Post-it.

 

Lo que plantea la tercera condición de organización - conectividad. En este mundo de "Innovación Abierta" estamos reconociendo cada vez más el poder de las redes y las conexiones cruzadas, pero en muchos aspectos estamos simplemente volviendo a descubrir algo que hemos conocido, sobre la creatividad desde hace mucho tiempo. Todo se trata de las asociaciones, establecer vínculos y a veces conectar asuntos aparentemente inconexos. Así que, para sacar lo mejor de nuestros accidentes podemos asegurarnos de que sean  ampliamente difundidos, para que otros sepan acerca de ellos, y así puedan ayudarnos a hacer nuevas conexiones.

 

En estos días, encuentros afortunados y reuniones inesperadas pueden aumentar mediante una amplia gama de contactos y puentes, que van desde organizaciones como Hype, 100% Open, o Innovation Exchange que actúan como intermediarios de confianza a través de los mercados de innovación como Innocentive y Atizo360. Pero mientras la tecnología puede hacer los vínculos más fáciles, el reto subyacente sigue siendo el mismo – cual es la forma de abrirse a las conexiones inesperadas?

 

 

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