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  • Tim Woods

No lo debes llamar Innovación


Publicado originalmente por Blog Hype Innovation

Traducido y Adaptado por Trencadis Innovación

http://bit.ly/1P5dSmL

En 1860 el historiador suizo Jakob Burckhardt publicó su libro “The Civilization of the Renaissance in Italy”. Hasta ese momento el término «Renacimiento» no era utilizado como la palabra de lo que hoy consideramos como el período entre 1480 y 1520, donde la creatividad la actividad cultural, artística y científica floreció. Burckhardt fue el que fija la noción del Renacimiento en el léxico común, y nos ayudó para describir este período aparentemente único en la historia.

Pensamos en el Renacimiento como un período de gran innovación y donde floreció el ingenio, pero en ese momento no se proyectaba como sería visto en el futuro, y se miraba como referencia más lo que se había hecho en el pasado – la intención era emular la época griega y romana, periodo de grandes recubrimientos y resurgimientos.

Pensamos en Da Vinci como uno de los más grandes pintores de la historia, pero en su momento, a la hora de pintar era visto como una obra común y humilde. Al escribir y solicitar un puesto de trabajo al duque de Milán, Da Vinci enumera 10 habilidades que posee, incluyendo la construcción de puentes, cañones y catapultas. En la misma solicitud, también menciona que "puede hacer pintura como cualquier otra persona". Para Da Vinci, pintar no era gran cosa.


¿Cuál es el punto? El punto es que la innovación sólo se visualiza después de los hechos. La innovación es una etiqueta que se aplica después de la creación de valor que se ha logrado - no mientras se está intentando crearla.

Muy a menudo vemos empresas diciendo que desean ser innovadores, persiguiendo la innovación como un objetivo estratégico superior. Pero esto es un error de concepto, no es simplemente llegar y elegir si uno es innovador o no.


Hewlett-Packard era una empresa de gran éxito. En 1990 era una empresa valorada en USD 9000 millones; a través de una serie de innovaciones llegó a crecer hasta USD 135 mil millones en la década de 2000. Pero cuando la empresa llegó a este punto, comenzó un auto alabado a su "capacidad de innovación", con el lanzamiento de una campaña de marca asociado al concepto “invent”. Las cosas pronto comenzaron a desmoronarse, y en una búsqueda desesperada por ideas lanzaron una rama de consultoría que se fusionó con Compaq. Para el año 2005 su capitalización de mercado se redujo rápidamente a USD 70 mil millones.

Cuando Apple presentó el iPod, Steve Jobs habló de muchas cosas que en las que se esforzaron, como que podías meter 1.000 canciones en tu bolsillo, pero ¿cuántas veces durante su discurso de 1400 palabras se menciona la palabra innovación (o innovador)? Ni una sola vez.

Cuando Apple lanzó el iPhone en 2007, una innovación verdadera en perspectiva, Steve Jobs habló sobre la fabricación de un producto que superaba a cualquier dispositivo móvil que había existido, y que es muy fácil de usar. En su largo discurso de 9.200 palabras, ¿cuántas veces se menciona la palabra innovación? Tres veces. No mucho teniendo en cuenta lo verdaderamente disruptivo que fue este producto.


Sin embargo, si hay una empresa que hemos etiquetado como innovadora más que cualquier otra en los últimos tiempos, es Apple. Los que innovan no hablan de innovación.

Hace un par de años, el informe anual presentado por la SEC mostró que el termino Innovación se utilizó 33,528 veces, representando un aumento del 64% pasados cinco años desde cuando Jobs presentó el iPhone. Las empresas están contratando directores de innovación, creando laboratorios de innovación, o equipos de innovación. Pero como Chris Trimble y Vijay Govindarajan dicen en su excelente libro, “The Other Side of Innovation”, se debe tener mucho cuidado en cómo se etiquetan este tipo de expediciones a partir de la innovación:


"Ofrecemos un pequeño pero importante consejo. Dado que el equipo dedicado está construido con un propósito para una iniciativa de innovación, es natural pensar en él como el "equipo de la innovación." Pero hacerlo conduce a varios problemas ... que lo llamen el "equipo de innovación" socava las relaciones [con otras partes de la empresa]. Es poco probable una relación de respeto mutuo si hay una percepción de que el equipo dedicado es el único innovador. La implicación de que el rendimiento del motor de la empresa [negocio regular] no es innovador se escuchará fuerte y claro ".


Da Vinci no era consciente de que estaba viviendo en el “Renacimiento”, y él ni siquiera era consciente de que sus habilidades de pintura iban a ser recordadas mucho más allá de sus habilidades principales. El término Renacimiento es para nuestro beneficio, para clasificar y etiquetar estos logros. El Renacimiento fue una colección de muchos logros individuales y de los de toda Italia y, finalmente, de toda Europa. Del mismo modo lo que las empresas innovadoras de verdad están haciendo hoy en día, es la creación de una red de iniciativas y capacidades – importante, no auto llamadas como innovación - que están impulsando colectivamente los resultados, y la transformación de las organizaciones. Específicamente estamos hablando de cosas como:

  • Enseñanza y difusión del Design Thinking a través de la empresa y el negocio;

  • La contratación de gerentes de producto que salgan a terreno y visiten a los clientes;

  • Implementar un sistema que sistemáticamente recojan ideas y puedan gestionarlos a escala;

  • La implementación de una metodología lean startup y una forma de pensar en el desarrollo de productos;

  • La promoción y contratación de empleados full-stack;

  • Aplanando las tradicionales jerarquías en la organización.

No es necesario que la empresa hable de la innovación, pues son otros los que hablarán al generar un nuevo valor significativo. Mientras tanto debemos hablar exactamente de lo que está sucediendo para hacer mejores productos, mejores empresas y clientes más satisfechos. ¡Ten cuidado con la trampa de decir "vamos a innovar"!




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